Barra de Santiago es una franja de arena. Pacífico de un lado, estero de manglar del otro, un pequeño pueblo de pescadores en el medio. Está a dos horas en carro del Aeropuerto Internacional, casi sin otros turistas extranjeros, y con una calma deliberada que la costa occidental ha perdido en la última década.
La comunidad aquí es de pescadores y conservacionistas. Las tortugas marinas anidan en la playa de agosto a enero; un programa de liberación liderado por gente local es uno de los mejores encuentros con vida silvestre en Centroamérica. Los manglares son de los mejor conservados del Pacífico, llenos de aves y de criaderos de peces que la gente protege porque depende de ellos.
Ocean Paradise es el frente de playa de Lylli aquí — una casa privada de una habitación con su propia piscina, AC, y acceso a pasos de la arena. Duerme cómoda a una pareja, y a una familia chiquita si traés a los niños. La idea de quedarse acá es hacer menos de lo que estás acostumbrado.